martes, abril 10, 2007

Capitulo III"El asesinato de Bufarrete".

Dolores se levanto vestido de un sangriento misterio, la radio daba la noticia de un terrible asesinato en la casa contigua al hogar de ancianas. Un hombre de unos 30 y pico había sido empalado de manera brutal, con una horquilla de campo . El nombre de la victima “Esteban Bufarrete”.

El cuarto oscuro estaba frió, allí el Innombrable daba indicaciones a dos sujetos.
En sus rostros cubiertos de oscuridad se leía que era algo serio.
_Capitanes, hay que matar a algún líder mundial,
El cigarrillo se movía en círculos.
_Estamos en la víspera de la llegada de la cumbre de las América, aunque no matemos a Jorge Arbusto, al menos a alguno de esos países chicos que no sabemos el nombre de sus capitales.
Los sicarios sonrieron, eran el recurso mas oscuro del CAUM-
Al salir de aquel cuarto se cruzaron con el General Morris que venia de jugarse unas partidas de pase ingles, quien los miro y los sintió extraños-
-Gris, ¿quienes son esos?-
-Los hermanos Puebla, son terriblemente despiadados, incapaces de conmoverse ante el sufrimiento humano.
En eso se escucha al General Pochi que se acerca silbando FIRE Of de Dark, los tres generales habían sido convocados, para hablar con el Innombrable.
_Generales Pochi y Morris, tienen una misión muy importante, deben descifrar el asesinato de Bufarrete, en tanto usted Gris quédese.
Los Generales salieron de la habitación decididos a resolver.
En la escena del crimen solo unas huellas de una frenada daban algún indicio del autor del crimen. En determinado momento el General Pochi desapareció, Morris preocupado salió a la calle, y ahí es cuando grito.
_General Pochi, deje a las ancianas en paz, por favor que estamos trabajando.
Luego detectaron un profundo olor a perro mojado en la habitación de Bufarrete, pero lo que mas llamaba la atención era la frenada de ruedas de bicicleta.
Fieles a sus instintos, ambos generales fueron en busca de pista al lugar predicleto de Bufarrete, el bar donde los travestís suelen pasar su tiempo libre.
Los Generales llegaron al mítico bar de José, adentro unos cuatro travestís se jugaban unos partidos de chichón.
El general Morris, era muy reconocido por los sujetos, que lo saludaron muy amablemente. Los generales sacaron sus identificaciones del CAUM, cosa que llamo mucho la atención, ya que todavía no sacamos la personería jurídica.
-Venimos a hablar con la “La Malu”.
Se escucho un corto menos diez y luego esa voz entre chillona y rasposa dijo
-Yo soy la Malu, que quieren.
Los generales comenzaron sus inquisidoras preguntas.
-Estamos averiguando sobre la muerte de Bufarrete, el bufarra, sabíamos que era asiduo cliente tuyo.
-Miren hermosos, Bufarrete era mi mejor amante, pero se había vuelto mas oscuro, ya las pequeñas perversiones no le alcanzaban, y frecuentaba a un muchacho que nunca vi, solo recuerdo su voz desde la habitación de Bufarra.
-Deja a ese puto barato y venite.
Los generales quedaron pensando, hasta que el general Pochi pregunto.
Había algo que le llamara la atención.
-Un profundo olor a perro.
En su regreso por la calle Buenos Aires olfatearon un profundo olor a can en una forrajearía local. El olfato del general Morris nunca fallaba.
Cuando ingresaron un señor de obesa complexión y mirada de alce en una silla de ruedas les pregunto que necesitaban.
El general Pochi que era un poco impulsivo tomo la determinación de ser juez y parte y asalto al paralitico al grito de “Abajo los unitarios” y el general Morris decia, dale confesa vos mataste a Bufarrete. Los vecinos al ver el ataque rápidamente se movilizaron atacando a los generales que debieron huir del lugar dejando espantadas caras de vecinas regordetas
El día siguió su curso, al las dos horas los generales eran buscados en toda la ciudad por su ataque al lisiado,.
La radio decía..-Eriberto Cascullon, según cuentan los vecinos lo han atacado en su forrajería, a usted un pobre discapacitado.
-Mire, si, hoy dos sujetos sin ningún escrúpulo me atacaron, a mi, que ve soy inofensivo.
Los generales escuchaban escondidos las declaraciones.
_Pero gordo infeccioso, que hijo de puta, hay que descubrirlo.
Los generales, quedaron muy enfadados, pero estaban seguros de que aquel gordo paralítico era el asesino de Bufarrete.
Era hora de hacerle confesar. Telefonearon al CAUM y de inmediato mandaron a los Hermanos Puebla, y cuando se distrajeron ingresaron al comercio, antes de que pudiera pronunciar palabra le metieron un trapo en la jeta.
-Ahora vas a confesar gordo puto.
El general morris tenia un cigarrillo en su boca que no se desprendía en su cara.
-Así que nos hicisteis apalear, ahora vamos a ver si no caminas gordo infeccioso.
-Ustedes van a ir presos, yo no tengo nada que ver con ese señor Bufarrete.
-Mira a nosotros no nos cagas-Dijo el general Pochi mientras le metía una derecha rotunda.
A los quince minutos el gordo comenzó a confesar, el asesinato de Bufarrete, de Gulemi, de la secretaria de Menem y de John Lennon y entre lágrimas sollozos dijo.
-Yo lo quería a Bufarrete, pero se estaba volviendo demasiado exigente, me pedía que hiciera cosas demasiado para mi, y el tapizar la orquilla fue el ultimo de sus perversiones, estaba ahí esperando que le metiera la orquilla en el ojeteé, como si su culo fuera inmune, y fue un accidente de amor.
El crimen de Bufarrete estaba resuelto, aunque los generales le siguieron pegando al gordo por puto.